Pues que creen, para variar, ya se me estaba olvidando que hoy es viernes, así que de volada, recurrí a mi librero a ver de que libro barato les puedo platicar hoy y salió este. El juego de Ender, de Orson Scott Card. Este libro pertenece a una saga bastante larga que empezó en 1985 y continúa a la fecha.
Como sólo he leído unos cuantos libros de la saga, mejor me voy a concentrar en comentarles el primer volumen, que se titula El juego de Ender. Esta es una crónica de ciencia ficción, ambientada en un futuro sobrepoblado al grado que al estilo chino, los gobiernos del mundo han instaurado que las parejas sólo pueden tener dos hijos. Completando el trasfondo, la Tierra, ha colonizado el sistema solar, hasta llegar a tener colonias en Fobos (pseudo satélite de Marte).
Un buen día, los humanos se dan cuenta de que no están solos en el universo cuando una flota de criaturas tipo insecto arrasan con las colonias terrestres en el sistema solar exterior. Con mucho esfuerzo por parte de los humanos, logran repeler la agresión y temiendo que esta sólo sea una avanzada, deciden que ahora la guerra se ha de librar en terreno enemigo. Para lo cual requieren una armada bien armada y un general bien cabrón.
Aquí es donde entra nuestro protagonista. Nacido como Andrew Wiggin, es el tercer hijo de una pareja afortunada que ha engendrado ya dos vástagos, ambos niños genio, y reciben el permiso para tener uno más, pues el gobierno necesita a verdaderos genios para entrenarlos en la búsqueda del general perfecto. Mal querido por su hermano mayor y sobreprotegido por su hermana, es apodado Ender (el que termina, el finalizador).
El libro narra las peripecias de Ender, siendo un niño genio, cursando los estudios que el gobierno le impone a él y a otros niños genio para entrenar al posible general perfecto que guiará a las fuerzas terrestres cuando éstas salgan a cazar insectoides (nombre que se le da a los malos).
A diferencia de cientos de libros donde el protagonista es un niño, éste definitivamente no es infantil. El protagonista esta cargado de traumas, empezando por que en su casa no lo quieren y terminando en que nadie lo quiere, menos el gobierno para el que él es sólo una herramienta. Desde que arranca la historia, Ender resulta ser un niño con problemas y el ser un niño genio no le ayuda en nada. Al principio intenta tener una actitud positiva sobre su situación, pero el peso de la realidad, termina por hacerle desesperar y para el final de libro, el tipillo es poco más que un manojo de nervios unidos a base de estrés.
Los antagonistas, no son los insectoides, sino toda la institución educativa que lo ha atrapado. Los profesores lo prueban hasta el límite y más haya, con la esperanza de obtener a un general adecuado, sin importar la salud mental del infante; después de todo, se trata de garantizar la salvación de la humanidad, así que la vida de un niño, no es nada comparado con la meta planteada.
La historia tiene un par de giros interesantes e inesperados, el final es bastante decente, pero tiene un epílogo del que se podría prescindir; esto lo digo, por que la verdad, aunque este libro me gustó, los que le siguen dejan mucho que desear. Para los siguientes volúmenes, el autor se vuelca hacia una trama un tanto filosófica, roza un poco la religión new age (búsquese en interné el concepto de Sins Eaters) , y termina por casarse (casi literalmente) con la cristiandad. Los más recientes no los he leído, por que la verdad quedé con mal sabor de boca con “Hijos de la Mente”.
Este es un buen libro, que es una antítesis del libro infantil de protagonista juvenil. En la escala del Sr. Lujuria para libros, merece un 8 de 10 posibles.
Vivan mucho y prosperen.